Aglutinado
Rodeada de cuatro paredes, aprisionada, comprimida y
prensada, se mueve en su pequeño laberinto, rodeada de libros, los libros
rodeados de más libros. Ve pasar a la gente en frente suyo desde su cajón y se
pregunta si realmente son libres. Uno que otro se acerca y pregunta tímidamente
por un libro, como por ósmosis lo halla en medio de ese caos sin mucho
rebusque. Ella es fría e indiferente, pero es feliz. Se puede decir que es
única en lo que hace, labora en una librería en un tal Envigado.
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